En las primeras etapas  de crecimiento se recomiendo una crema libre de flúor.

Cuando el pequeño aprenda a hacer buches y a botarlo se puede cambiar a una crema con flúor. Se debe vigilar al niño al momento del cepillado para evitar que el niño se trague la crema dental pues si lo hace tendremos problemas de fluorosis que se observaran como manchas blancas y amarillo pardo generalizadas en los dientes permanentes (los dientes de toda la vida).

La cantidad de crema debe ser del tamaño de una lenteja, así evitaremos el riesgo de que el niño se la trague.

La marca no es importante sin embargo se debe escoger una crema con agradable sabor para que el niño disfrute este momento y lo convierta en un hábito saludable para sus dientes.

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