El azúcar ha sido identificado como uno de los monstruos más temibles en la salud oral de los niños. ¿Por qué razón sucede esto?

Resulta que las bacterias que habitan en nuestra boca se alimentan del azúcar que encontramos en las golosinas y en otros alimentos convirtiéndolos en ácidos, el cuál ataca el esmalte de los dientes provocando caries.
Los dulces de consistencia pegajosa se pueden quedar más tiempo en contacto con la superficie de los dientes durante un mayor tiempo, en el que las bacterias pueden aprovechar para generar los ácidos, los cuales serán los directos responsables de que su hijo desarrolle caries.

Consejos para limitar los efectos de los dulces:

  1. Elegir golosinas no pegajosas
  2. Evitar el consumo de golosinas ácidas pues estos contribuyen a la erosión dental y formación de caries
  3. Incentivar a los niños a comer antes de salir a pedir dulces pues estarán menos tentados a comer tanto dulce
  4. Incentive a los niños a tomar un vaso de agua o a cepillarse lo más pronto sus dientes inmediatamente después de comer dulces.

Halloween es un buen momento para que los padres piensen en los dientes de sus hijos pero la salud bucal es una motivación que debe durar todo el año.

Fomentar buenos hábitos de salud bucal en sus hijos asegura que villanos azucarados no hagan daño en los dientes de los niños.

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